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Las competencias lingüísticas mejoran cuando los niños preescolares con discapacidad se integran en aulas con otros compañeros sin discapacidad.

Gianluca escuela

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Columbus, Ohio – Un nuevo estudio revela que el secreto para mejorar las competencias lingüísticas de los preescolares con discapacidad podría estar en su inclusión en clases con compañeros que no presentan ningún tipo de discapacidad.

Los investigadores han descubierto que el promedio de competencia lingüística de los compañeros de clase de un niño durante el primer trimestre determinará, casi sin ninguna duda, la competencia lingüística que ese niño alcanzará en el último trimestre, sobre todo en el caso de niños con discapacidad.

Lara Justice, coautora del estudio y profesora de enseñanza y aprendizaje en la Universidad Estatal de Ohio, afirmó que los resultados apoyan las políticas de inclusión en los colegios que apuestan por tener a los alumnos con discapacidad en las mismas clases que el resto de sus compañeros.

Justice ha asegurado que los alumnos con discapacidad son los que se ven más afectados por las competencias lingüísticas de los otros niños de su clase.

«Hemos comprobado que los niños con discapacidad consiguen mejorar significativamente sus competencias lingüísticas a lo largo del curso académico cuando se relacionan con otros niños que tienen un buen dominio del lenguaje».

De hecho, después de un año en preescolar, los niños con discapacidad tienen una competencia lingüística comparable a la de los niños que no presentan discapacidad, siempre y cuando estén rodeados en clase de compañeros altamente cualificados.

Asimismo, Justice afirmó que el mayor problema surgía cuando se formaban clases especiales para niños con discapacidad en las que no hay ningún compañero altamente cualificado. En ese caso, la posibilidad de mejorar su uso del lenguaje era limitada.

El estudio ha sido dirigido por Justice junto con Jessica Logan, una investigadora sénior en educación y Tzu-Jung Lin, un profesor adjunto de Ciencias de la Educación, los dos del estado de Ohio y, por último, Joan Kaderavek, un profesor de educación de la Universidad de Toledo.

Su estudio se publicará en la revista Psychological Science.

En este estudio han participado 670 niños en edad preescolar distribuidos en 83 clases diferentes de educación especial infantil en Ohio. Casi la mitad de los niños cuentan con un Programa Educativo Individualizado (conocido por sus siglas en inglés IEP), señalando así la existencia de una discapacidad. Entre un 25 y un 100 por ciento de los niños en cada clase presenta algún tipo de discapacidad.

Se realizó una prueba denominada Perfil Pragmático Descriptivo tanto al comienzo como al final del año académico para comprobar las competencias lingüísticas de cada niño.

La puntuación media de los niños en una clase se utilizó para determinar el estado de cada niño en lo referente al desarrollo del lenguaje y para comparar si sus compañeros de clase contaban con una mayor o menor cualificación.

El estudio ha demostrado que aunque todas las competencias lingüísticas se ven, en cierta medida, afectadas por los niveles de cualificación de sus compañeros, el efecto se acentúa en aquellos niños que presentan alguna discapacidad.

En el último trimestre, las calificaciones lingüísticas de los niños con discapacidad que compartían clase con los compañeros con notas más altas fueron un 40 por ciento mejor que las de aquellos niños con discapacidad que se encontraban en clase con los compañeros con notas más bajas.

Por otra parte, los alumnos sin discapacidad mostraron alrededor de un 27 por ciento de diferencia entre las mejores y las peores calificaciones.

Justice afirmó que los niños con las mejores calificaciones no se veían perjudicados al estar en clase con niños con discapacidad. Sin embargo, estos últimos eran vulnerables si no compartían clase con compañeros más cualificados.

Asimismo, declaró que tanto ella como sus compañeros estaban llevando a cabo una investigación que comparaba directamente el efecto que tienen los profesores sobre el desarrollo del lenguaje frente al efecto que tienen los propios compañeros.

Justice asegura que los primeros resultados indican que los profesores son los más importantes, pero que los compañeros, sin lugar a dudas, también influyen en el desarrollo del lenguaje.

amigosLos compañeros son de gran ayuda porque pasan más tiempo en contacto directo con sus otros compañeros de clase que los profesores. Los niños con discapacidad tienen así la oportunidad de observar, imitar y modelar el uso del lenguaje de sus compañeros sin discapacidad.

«En cierto sentido, los niños con un desarrollo normal actúan como expertos que pueden ayudar a sus compañeros de clase con discapacidad», ha asegurado Justice.

Las estadísticas del Departamento de Educación de Estados Unidos demuestran que más de la mitad de los preescolares con discapacidad están distribuidos en clases infantiles con otros compañeros que no presentan ningún tipo de discapacidad.

Justice ha declarado que estos resultados indican que todos los preescolares con discapacidad se beneficiarían de las políticas de inclusión.

Además, ha señalado lo siguiente: «tenemos que pensar seriamente en la forma de organizar nuestras clases para proporcionar a los alumnos con discapacidad la mejor oportunidad de triunfar».

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Contacto:

Laura Justice, (001 614) 292-1045; Justice.57@osu.edu

Escrito por Jeff Grabmeier, (001 614) 292-8457; Grabmeier.1@osu.edu

Fuente: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2014-07/osu-cwd072814.php

Traducción realizada por Sonia Pozo dentro de la iniciativa PerMondo, con ayuda de la agencia de traducción Mondo Agit.

 

 

 

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