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vitaminasEl National Down Syndrome Congress ha declarado en muchas ocasiones que no se opone al uso de un suplemento vitamínico habitual si este se combina con una buena dieta nutricionalmente equilibrada. Tomar suplementos vitamínicos en cantidades aproximadamente iguales a la dosis diaria recomendada por la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos, la organización federal encargada de experimentar y dar el visto bueno a las medicinas para su uso seguro en seres humanos en los Estados Unidos) puede fomentar una buena salud en la mayoría de las personas. Aun así, siempre debería hacerse con cuidado y teniendo en cuenta las recomendaciones del médico de cabecera.

Los primeros estudios sobre el uso de terapias de megavitaminas en personas con síndrome de Down tuvieron lugar en 1959, cuando se desarrolló una terapia llamada “U” series que, se decía, disminuía la discapacidad en el desarrollo anatómico, mental y físico, característica del síndrome de Down (ref. 1). Esta aducida efectividad respondía, supuestamente, a la eliminación o reducción de sustancias «no metabolizadas» que «interfieren» en el desarrollo típico del cuerpo humano. La terapia “U” series consiste en una variedad de más de 50 hormonas, vitaminas, minerales y sustancias misceláneas. A pesar de que se ha intentado obtener su aprobación, la FDA nunca ha aceptado éste “preparado”.

En 1981 apareció un informe que afirmaba que el uso de una receta de megavitaminas con 11 vitaminas y ocho minerales, cuya cantidad era en algunos casos 400 veces superior a la dosis diaria recomendada, cambió el coeficiente intelectual y la apariencia física de alguno de los cuatro niños con síndrome de Down que participaron en el estudio (ref. 2). El mismo año, el experimento fue criticado en una declaración de la American Academy of Pediatrics que argumentaba que «el carácter escaso y poco convincente de los resultados del experimento no justifica un suministro de megavitaminas generalizado a todos los niños con una discapacidad intelectual» (ref. 3). Un estudio posterior probó la misma combinación de vitaminas y minerales en 21 adultos (siete de ellos con síndrome de Down) (ref. 4) sin que se observaran cambios sustanciales o estadísticamente significativos.

Otro autor estudió a 24 niños con síndrome de Down de entre 6 y 11 años a los que se proporcionó el mismo suplemento nutricional (ref. 5). Esto junto a otros 23 niños como grupo de control, que fueron elegidos para experimentar con estímulos en niños pequeños. Todos vivían en casa e iban a la escuela. Se les hizo el Test de Inteligencia de Stanford Binet y la Prueba de Integración Visomotora antes de suministrarles el suplemento nutricional y, nuevamente, cuatro meses después. No se apreció ninguna diferencia significativa en los resultados ni cambios físicos o de comportamiento.

El estudio se repitió con niños con síndrome de Down de entre 5 y 13 años para poner a prueba la «hipótesis ortomolecular» (ref. 6). Se empleó el método doble oculto en el que cada individuo del grupo experimental estaba emparejado con uno del grupo de control según edad, sexo, raza y estatus socioeconómico. Se comprobó que la función tiroidea era normal en todos los niños antes de comenzar el estudio. Ocho meses más tarde se volvió a someter a los niños a diferentes pruebas para detectar posibles cambios en el coeficiente intelectual (Stanford Binet), progreso académico (Peabody), habla y lenguaje (Test de Vocabulario de Imágenes Peabody, Illinois Test, Psicolingüísitca, Prueba de Detroit de Habilidad de Aprendizaje), o cambios físicos o de comportamiento. No se encontraron cambios significativos en ninguno de los parámetros.

El estudio se realizó de nuevo en 1984 (ref. 7) con personas internadas y mayores, con una edad media de 21 años y de las cuales cuatro tenían síndrome de Down. Se utilizó el mismo suplemento que en los estudios anteriores. El experimento concluyó sin cambios significativos en los parámetros de funcionamiento.

En un estudio más vasto que tuvo lugar posteriormente se evaluó a 56 niños con síndrome de Down en edad escolar a los cuatro y ocho meses de tomar el suplemento mediante una serie de pruebas psicológicas, físicas y de desarrollo ampliamente reconocidas (ref. 8). No apreció un aumento en la inteligencia ni una atenuación de ningún tipo en otras características propias del síndrome de Down. Ninguno de estos estudios ha sido capaz de corroborar ninguna de las afirmaciones que se habían aventurado acerca de los beneficios de la llamada terapia de megavitaminas. Se puede por tanto hacer las siguientes declaraciones:

1. No se conoce hasta la fecha ningún suplemento nutricional de vitaminas o minerales que altere significativamente la inteligencia ni las características físicas o conductuales del síndrome de Down y, por consiguiente, no hay ninguno que tenga el respaldo del National Down Syndrome Congress.

2. Cualquier sustancia de la que se diga que puede alterar significativamente la inteligencia tiene que evaluarse cuidadosamente con individuos controlados y teniendo en cuenta múltiples variables como la función tiroidea, otras sustancias nutricionales que se estén tomando, la estimulación de los pacientes y su estado general de salud.

3. Algunos suplementos vitamínicos son potencialmente tóxicos y pueden afectar al funcionamiento del hígado. La vitamina A en exceso puede causar anormalidades neurológicas y dermatológicas. La vitamina C en exceso puede causar irritación en el tracto urinario y alterar la frecuencia. Se desconocen los efectos a largo plazo que puede tener la terapia de megavitaminas.

4. Si bien es cierto que el metabolismo de las células de las personas con síndrome de Down puede verse alterado, a día de hoy no se ha dado con un régimen de vitaminas o minerales específico que pueda cambiar en ningún modo las características propias del síndrome de Down, como se ha mencionado más arriba.

5. Las afirmaciones que algunos programas han lanzado acerca de que ciertas vitaminas «suavizan», «mejoran», «promueven», «ralentizan» o «ayudan» en algunos aspectos del síndrome de Down no están científicamente probadas en personas con síndrome de Down.

 

A continuación se recogen algunas conclusiones citadas a partir de recursos disponibles en el listado de referencias para las terapias de vitaminas del National Down Syndrome Congress.

1. Selikowitz, MD, Mark. 1990. “Controversial treatments” Chapter 15 in Down Syndrome, The Facts. Oxford University Press, New York. 180 187.

Las altas dosis de vitaminas y minerales son otro de los tratamientos sugeridos para niños con una discapacidad intelectual. Este tipo de tratamiento cuenta sobre todo con el apoyo de aquellos que se hacen llamar médicos ortomoleculares. A pesar de que hay algunas alteraciones genéticas inusuales que responden a ciertas vitaminas, el síndrome de Down no es una de ellas. Los ensayos con altas dosis de vitaminas en niños con síndrome de Down no han conseguido demostrar ninguna evolución en los niños tratados. De hecho, algunas vitaminas pueden acumularse en el cuerpo y tener efectos tóxicos que ralentizan el desarrollo del menor y afectan negativamente a su salud.

2. Roder, MD, Paul T. y Mary Coleman, MD. 1992. Medical Care in Down Syndrome. A Preventive Medicine Approach. Marcel Dekker, INC. New York, NY. 275.

Las iniciativas independientes de confirmar las afirmaciones de Haubold et al., Turkel, y Harrell et al. con estudios que utilizaban pacientes y grupos de control no han tenido éxito. Algunos centros de investigación universitarios, en un esfuerzo por corroborar tales afirmaciones, han dedicado una cantidad notable de tiempo y energía a la realización de estudios método doble oculto y otros métodos científicos sin que haya sido posible comprobar la eficacia de estos experimentos con altas dosis de múltiples vitaminas. De hecho, un intento de reproducir la terapia de Harrell et al. por Bilder et al. dio lugar a un número considerable de efectos secundarios, como informaron incluso los padres de los participantes.

3. Pueschel, MD, Siegfried M. Y Jeanette K pueschel. 1992. Biomedical Concerns in Persons with Down Syndrome. Paul H Brookes Publishing CO., Baltimore, MD. 4:39 46, 294 296.

En los últimos años han surgido afirmaciones acerca de que las megadosis de vitaminas pueden incrementar la inteligencia de individuos con síndrome de Down. Dichas afirmaciones, sin embargo, no se han sostenido en evidencias convincentes y consecuentemente esta terapia no ha atraído demasiada atención. En ningún caso la terapia de megavitaminas resultó en un aumento de inteligencia, actuación, o habilidades comunicativas, ni cambió la apariencia de los niños o adultos estudiados. Desafortunadamente, algunos profesionales continúan ofreciendo falsas esperanzas a los padres prometiéndoles que van a poder apreciar cambios gracias a la terapia.

4. Lott, MD, Ira T. y Ernest E. McCoy, MD. 1992. Down Syndrome, Advances in Medical Care. Wiley Liss, Inc. New York, NY. 173, 88 90.

No hay estudios controlados que demuestren un beneficio sustancial para los niños con síndrome de Down que se han sometido a terapias de megavitaminas o celulares. Hasta que tales estudios no estén disponibles, no es recomendable recurrir a este tipo de terapias.

 

Referencias

1. Turkel H. Artículo presentado en una conferencia de la American Association for Advancement of Science.

2. Harrell, R. PNAS, USA 78 (1), 574 578, January, 1981.

3. American Academy of Pediatrics Policy Statement, News and Comments, August, 1981.

4. Ellis, N. Vitamin/Mineral Supplements and Intelligence of Institutionalized Mentally Retarded Adults. Am. J. Mental Deficiency, 88 (2), 211 214, 1983.

5. Weathers, C. Effects of Nutritional Supplementation on IQ and Certain Other Variables Associated with Down Syndrome. Am. J. Mental Deficiency 88 (2), 214 217, 1983.

6. Bennett, F. Vitamin and Mineral Supplementation in Down(‘s) Syndrome. Pediatrics 72 (5), 707 713, November, 1983.

7. Ellman, G. Vitamin Mineral Supplement Fails to Improve IQ of Mentally Retarded Young Adults. Am. J. Mental Deficiency 88 (6), 688 691, 1984.

8. Smith, G. F. Use of Megadoses of Vitamins with Minerals in Down Syndrome. J. Pediatrics 105 (2), 228 234, August, 1984.

 

Position statement Megavitamin Therapy

 

Traducción realizada para el National Down Syndrome Congress  por Jaume Vidal Crespo dentro del marco de la iniciativa PerMondo y con el apoyo de la empresa de traducción Mondo Agit. 

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