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yoga y SD

 

 

Por Megan-Lynette Richmond, MS, CCC-SLP y Kimberly Mielke, MSOT, OTR/L

Nota del Editor: Aunque este artículo se centra en los niños, ¡el yoga también es excelente para los adultos!

Comencé a incluir la práctica del yoga para enriquecer las sesiones de terapia del habla y el lenguaje de una de mis pacientes favoritas. Se trataba de una niña de cinco años con síndrome de Down, que requería de oxígeno todas las noches, tenía una sonda alimentaria y recibía sesiones de terapia del habla y del lenguaje dos veces por semana. También acudía a un terapeuta ocupacional para trabajar en las habilidades motoras finas y en su auto regulación.

Aunque me gusta mucho trabajar con esta paciente, no siempre disfrutamos las terapias. En nuestra primera sesión, ella tiró al suelo todos los materiales de la terapia. Se negaba verbal y físicamente a trabajar con los materiales que yo había seleccionado para ayudarle a mejorar la comunicación.

Cuando las sesiones de terapia oral bajaron de ritmo, ya teníamos establecida una buena rutina: 10 minutos en la mesa, tres minutos con la piscina de pelotas, dos minutos en el columpio de terapia.

Descubrí que al incorporar movimientos en la terapia de habla y de lenguaje y al evitar que estuviera sentada a la mesa durante 30 minutos, ¡sus habilidades de comunicación aumentaron tremendamente! Eso me inspiró y tomé un taller de una semana para aprender a utilizar el yoga (los movimientos) en la terapia y así mejorar la comunicación, la auto regulación y las habilidades motoras finas y gruesas. ¡Las sesiones de terapia con esta paciente mejoraron aún más después de iniciar con el yoga!

Los niños con trastornos de desarrollo, genéticos o neurológicos tienen necesidades terapéuticas muy específicas. Aunque no existe un tratamiento terapéutico genérico que se pueda aplicar a todos los niños con necesidades especiales, el uso de los componentes del yoga para mejorar la intervención terapéutica sí es de beneficio para todos los niños. Con la instrucción correcta, el yoga puede mejorar la comunicación y las habilidades motoras finas y gruesas.

El yoga tiene sus orígenes hace más de 3,000 años y la palabra, que proviene del sánscrito, significa “unión”. Los principios del yoga combinan el relajamiento, las posturas físicas y  las imágenes, lo que permite que se beneficien personas de todas las edades y de todos los niveles de capacidad. Los terapeutas de rehabilitación han utilizado desde hace mucho tiempo las poses de yoga para mejorar las terapias. Diversos informes señalan los beneficios terapéuticos del yoga para los niños con síndrome de Down, con trastornos de espectro autista/retraso pervasivo del desarrollo, parálisis cerebral, trastorno de hiperactividad por déficit de atención y trastornos de procesamiento sensorial.

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Foto: www.dsala.org

Entonces, ¿cuáles son los beneficios del yoga? La información publicada sobre el tema indica que cada pose aporta numerosos beneficios fisiológicos, neurológicos y/o emocionales. Específicamente, existen beneficios significativos que se obtienen al utilizar el yoga en personas con síndrome de Down.

El yoga enseña a las personas a respirar de manera adecuada y ayuda a mejorar el sistema respiratorio. La respiración adecuada aumenta los niveles de oxígeno que llegan al cerebro y por lo tanto mejoran la concentración, el aprendizaje y el apoyo vocal (habla y voz), a la vez que propicia una profunda relajación que ayuda a calmarse y autoregularse. Además, la respiración adecuada mejora la estabilidad de la postura ya que los mismos grupos de músculos son necesarios para ambas actividades.

El yoga también aumenta la fortaleza y la conciencia corporal. Cuando un niño practica una postura, aumenta la fortaleza muscular, el rango de movimiento y la flexibilidad. El yoga emplea movimientos suaves y fluidos, que nos hacen tomar conciencia de los músculos que utilizamos cuando practicamos diferentes posturas. Cuando un niño siente que un músculo trabaja al flexionarlo o al mantener una postura, refuerza la conciencia que tiene de su cuerpo y lo que éste hace. Además, muchas poses de yoga requieren que el niño utilice los músculos en un rango medio, en lugar de tenerlos totalmente flexionados o rectos. Esto enseña al niño a graduar la fuerza de los movimientos. Es muy importante no obligar a un niño a realizar una pose, más bien hay que permitirle que tenga el control del movimiento o la cantidad de flexión.

(Advertencia: La práctica de poses con niños que tienen síndrome de Down debe hacerse bajo la observación y asesoría de un médico y/o la supervisión de un profesional especializado o un terapeuta).

Además, el yoga enseña  a los niños a concentrarse. El uso de imágenes guiadas conduce al niño a enfocarse en varias situaciones o pensamientos. Un terapeuta, padre o profesor puede decidir por cuánto tiempo el niño se concentrará en un tema, pidiéndole a éste que cierre los ojos y visualice la historia hasta que haya terminado. El rango de atención del niño aumenta con el tiempo, mejorando así la capacidad de aprendizaje.

El yoga ayuda a mejorar el vocabulario del niño. Muchas poses de yoga llevan el nombre de animales, de cosas de la naturaleza, acciones, muebles, formas y partes del cuerpo. Hacer poses que representan objetos proporciona al niño una representación física o un método alternativo para entender o utilizar diferentes palabras (además de los libros o las tarjetas ilustrativas). Las habilidades de vocabulario consistentes ayudan a las personas con síndrome de Down a alcanzar los objetivos educativos y de comunicación funcional.

Entonces, ¿cómo se puede incorporar el yoga en las actividades diarias del niño? Juegue juegos simples de yoga. Por ejemplo, diga al niño que intente ser un árbol de un bosque. (Cuando esté de pie, levante un pie y ponga el talón por debajo de la rodilla, en la parte carnosa de la pierna, con la rodilla doblada apuntando hacia el lado). Haga que mantenga la pose de árbol poniendo ambas manos sobre su cabeza o en las caderas. Trabaje en mantener el equilibrio y la concentración para ver si puede sostener la pose. Si el niño tiene limitaciones físicas, pida a otro niño o adulto que le ayude a mantener la pose sosteniéndole el tronco (el área del estómago). Otro niño o adulto puede ayudar a sostener en su lugar la pierna levantada. No obligue al niño a mantener las poses por mucho tiempo. Siempre haga un receso entre poses. Utilice las imágenes para pretender que el viento está soplando y propicie los movimientos suaves y fluidos, tales como la inclinación y el balancearse.

Haga poses cuando lean historias en libros infantiles que contengan imágenes de  animales, para practicar y combinar las poses. Por ejemplo, cuando lea algo sobre una granja, cada vez que se mencione a una vaca, indique al niño que haga la pose de vaca (el niño se puede poner en posición a cuatro patas y pídale que presione las palmas de la mano contra el piso y que mantenga recta la espalda). Si la historia menciona a un gato, diga al niño que haga la pose de un gato (cuando el niño esté en cuatro patas con las rodillas y las palmas de las manos presionadas contra el piso, diga al niño que arquee la espalda “como un gato”). ¿Quiere aumentar las habilidades de habla y lenguaje? Diga al niño que imite los sonidos que hace el animal mientras hace cada pose. Estas historias y poses mantienen el interés del niño en la historia y le ayudan a aprender cada pose y conocer más sobre el animal.

Use las imágenes antes de la siesta o antes de ir a dormir. Diga al niño que se acueste boca arriba en el piso (de preferencia en una colchoneta de ejercicios o de yoga), con las palmas de las manos hacia arriba. Diga al niño que cierre los ojos. Empiece diciéndole que se concentre en una escena, como por ejemplo la playa. Haga que el niño respire profundamente diciéndole que suba y baje la pancita igual que las olas del mar. Puede colocar un objeto pequeño y liviano sobre el estómago del niño para que pueda ver subir y bajar el objeto cada vez que respire. Utilice palabras descriptivas para hacer un cuadro de lo que el niño ve, escucha y siente mientras está en la playa.

De regreso a la historia con mi paciente favorita, empezamos cada sesión de terapia haciendo estiramientos y respiraciones con una música suave. Si trabajamos en la comprensión y uso de vocabulario sobre transporte, nos ponemos en una pose en forma de avión o manejamos el auto (sentadas en una pose como de manejo de auto). Si aprendemos vocabulario sobre las frutas, podemos ponernos en pose de árbol (balanceando un pie mientras extendemos los brazos hacia arriba y hacia afuera como ramas). Si hay problemas con el equilibrio, trabajamos en equipo mientras le sostengo el pie hacia arriba. Luego hablamos sobre el tipo de fruta que crece en su árbol (manzanas, naranjas, etc.), si le gustó, por qué o por qué no. Incluso trabajamos en disminuir su rechazo de ciertos alimentos, cuando probamos el puré de manzana por primera vez.

Trabajamos en las habilidades secuenciales cuando hablamos sobre las manzanas que recogimos, cuando las hervimos y luego las aplastamos para hacer puré de manzana. Fue muy emocionante ver cuánto pudimos avanzar con sólo empezar con una canción que se centraba en una pose o en un concepto de lenguaje. Me encanta que con sólo hacer poses de yoga o actividades que ella disfruta, la paciente ha logrado comenzar a participar en ciertas conversaciones, mantenerse en el tema, formar frases sobre el vocabulario que aprendimos e incluso a elaborar frases de cinco a seis palabras seguidas. Las poses de yoga son un gran aporte a nuestras sesiones de terapia para lograr alcanzar los objetivos de movimiento y comunicación.

Down Syndrome News– Vol. 31, No. 3

 Nota del Editor: Richmond y Mielke son los autores de los Ejercicios y ActividadesYogarilla™ disponible en “Super Duper Publications” www.superduperinc.com 

 

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